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28 marzo 2011

Incontinencia verbal de la bien pagá

La incontinencia verbal es la incapacidad o falta de voluntad de callarse y un recurso cada vez más utilizado en la comunicación de masas con el fin de destacar, posicionarse en el dominio de los medios audiovisuales de comunicación y convertir la audiencia en receptora pasiva anulando así su capacidad de crítica y reflexión.

María Dolores de Cospedal, secretaria general y número 2 del Partido Popular


María Dolores de Cospedal  y sus casposos colegas de partido (PP), practican la incontinencia verbal codificada en el ya tedioso manual de estilo comunicativo pepero, porque saben que quien más alto y más habla domina el circo político. No importa la veracidad ni a quienes desacreditan con tal de sumar votos para gobernar el poder. Lejos de la autocrítica y del más elemental sentido ético, su consigna se reduce a poder y ambición. Todo vale.

Para más descomedimiento, a la incontinencia verbal, la señora Cospedal añade una pasmosa habilidad escénica para camuflar sus intereses electoralistas enfatizando cualquier acusación, bulo, estrategia o consigna del día, sea o no cierta. Lo que importa es marear las mentes receptoras y llevarse la caterva irreflexiva a las urnas, camino a la Moncloa.

Sin inmutarse y con un increíble desparpajo entre caídas de ojos, oportunos silencios y rictus melodramático, pretende enervar a la pasiva audiencia mostrando fingido o sospechoso desvelo, rayando la frivolidad, hacia los más desfavorecidos por la crisis económica, obviamente, provocada por Zapatero.  Guardando celosamente, eso sí, las secretas e intangibles medidas anticrisis y mejoras sociales de Rajoy, su presidente de partido y maestro en fábulas populistas, sin moraleja.

Vídeo. Cospedal miente sobre sus sueldos.
Con su habitual verborrea y parapetada en un halo de inmunidad -sello PP- que le permite estar por encima del bien y del mal, la Cospe nos muestra con mano izquierda, complicidad y preocupación por el desempleo, pensiones, calidad de vida de la ciudadanía, despilfarro del gobierno y su falta de transparencia, mientras que con la derecha y en lo personal, pretende ocultar suculentas nóminas y otros ingresos, fruto de inconfesable codicia. Por algo le llaman la bien pagá.