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18 julio 2007

Fábrica de gatos



Puça (Pulga), llegó a mi casa a finales del pasado febrero. Deformada, escuálida, famélica y no parecía tener más de seis meses de edad.
El 24 de marzo de 2007, de buena mañana, desperté con Puça en mi cama pariendo cinco gatitos regordetes. Más tarde supe el motivo que la llevó a buscar mi protección.



Dos de las crías murieron, Nala, mi perra cazadora los confundió con ratones. o por lo menos eso quiero creer. Los que sobrevivieron gracias a una estricta vigilancia fueron Rufo, Rocco y Kijiki. El 24 de julio cumplirán cuatro meses. Son queridos, preciosos y cariñosos, como la madre. No fui capaz de llevarlos a una protectora y ahora forman parte de la familia.



Podéis ver en el álbum fotográfico Adoptados, a Puça y sus tres cachorros. Lo titulé "adoptados" porque Puça es en realidad la gata de mis vecinos. Bueno, lo era, porque me adoptó como madre nutricia y no se aparta de mi salvo para hacer sus necesidades, entre las cuales, obviamente, está el fabricar más gatitos.



Puça continua protegiendo y dando prioridad a sus tres cachorros a la hora de compartir las comidas. Es una gata que me inspira admiración y ternura. Además sólo tiene ojos para su único amor gatuno, otro abandonado de mi barrio.





!Más gatitos no!

La cosa se complicó. Puça, incomprensiblemente engordaba pese a la exhaustiva lactancia. Ha amamantado a los tragones durante tres meses y todos engordaban... Descubrí que la mami estaba nuevamente embarazada.


El sábado 14 de julio, a partir de las cuatro de la tarde Puça empezó a mirarme fijamente y supe que debía urgentemente improvisar un paritorio a salvo de Nala, la cazadora.



El parto duró hasta pasada la medianoche. !Seis! Dos pardos, dos blancos, un pelirrojo y un moteado tricolor. Lo podeís ver en el álbum Adoptados1.



¿Alguien quiere un precioso gatito? Porque esta vez sobrevivirán los seis, más Rocco, Rufo, Kijiki y la madre que los parió, la gran Puça! Diez, son diez!



No me a trevo a contar los desbarros que mi humor sarcástico me sugiere. Concluyo el post con Rufo, pegado al portátil, me mira y observa la pantalla. ¿Captará mis pensamientos de fábrica de confitados y paellas de conejo?